Como mencionábamos en otro espacio, invitamos a reflexionar sobre lo que significa para todos estar confinados, no tener escuela ni trabajo presencial, adaptarnos a la virtualidad y, sobre todo, estar tanto tiempo juntos en un espacio donde no estábamos acostumbrados a estar.

Compartir tanto tiempo juntos y a veces en espacios físicos reducidos, conlleva cambios y pueden presentarse riesgos en la salud física, mental y social de todos sus miembros.

Veamos otro tipo de recomendaciones que buscan mantener un ambiente saludable y armónico en familia.

 

UN BUEN ASEO DE LA CASA

 

 

 

Hablamos de tener un buen aseo en cocina, pisos, baños, alcobas, patios, balcones, manijas, chapas, entre otros, pues esto minimiza el contagio no solo por Coronavirus, sino por otros virus, parásitos y bacterias. Entre las prácticas de limpieza del hogar, también se incluye realizar un adecuado manejo de las basuras todos los días, debidamente separadas, para evitar la presencia de insectos y roedores que pueden generar enfermedades especialmente gastrointestinales.

 

Debemos insistir en el lavado de manos frecuente en todos los miembros de la familia, al menos cada 3 horas por espacio de 20 a 30 segundos. La idea es insistir más en esta práctica que en el alcohol o el gel glicerinado ya que ellos no reemplazan el lavado de manos y solo se deben utilizar para desinfección cuando no tengamos acceso al agua y jabón. En los niños menores de 3 años es importante evitar al máximo la exposición frecuente al alcohol tanto por la absorción y el contacto con la piel, los niños tienden a llevarse las manos a la boca y por tanto hay exposición al alcohol.

 

 

 

 

ACCESO A SUSTANCIAS Y ELEMENTOS PELIGROSOS

 

En casa existen muchas sustancias y elementos que son peligrosos para niños y niñas, y en este momento tenemos que estar mas atentos a que no tengan exposición a ello.  Recordemos entonces lugares del hogar donde debemos tener cuidado para evitar lesiones prevenibles.

 

Empecemos con los elementos de limpieza.  En este momento utilizamos con mayor frecuencia en casa productos como desinfectantes, alcohol, hipoclorito de sodio, entre otros y es fundamental disponer para su almacenamiento de un sitio a buena altura y con llave donde los pequeños no puedan acceder fácilmente, y que los adultos tengamos la disciplina de guardarlos cada vez que los usemos para no generar el riesgo de la manipulación y posible intoxicación con ellos.

Importante no re-envasar los líquidos en recipientes diferentes a su uso y mucho menos en recipientes llamativos para los niños como envases de bebidas saborizadas, envases coloridos o con tapas que se puedan quitar fácilmente.

En ese mismo sentido, evitemos limpiar los juguetes con solo alcohol, el agua y el jabón son mejor opción.

De igual manera que con los desinfectantes, debemos ser cuidadosos y guardar los medicamentos tanto de adultos como de niños, en lugares seguros y ojalá con llave o a buena altura para que los niños no puedan acceder a ellos.

 

 

Sigamos con un lugar en la casa que tiene los mayores riesgos posibles para la salud física de los niños y niñas:  la cocina.

 

 

Evitemos que los niños estén presentes en la cocina en el momento de estar cocinando para evitar cortes o quemaduras.

 

Vigilemos que siempre se mantengan los mangos de los sartenes y las ollas, hacia dentro para que los pequeños en medio de su curiosidad no se tiren el contenido de estos recipientes encima. No dejemos en lugares bajos o al alcance de los niños, cuchillos o cualquier elemento cortante.

No carguemos a los niños o niñas mientras están cocinando, es importante que se les explique que ese no es un lugar para juegos y en la medida de lo posible, que estén con otra persona jugando fuera de la cocina.

 

Si estamos solos o solas al cuidado de un niño y es necesario cocinar, existen varias opciones como por ejemplo ponerlo en un corral o cuna si es pequeño y que este a la vista de ustedes, se deben colocar juguetes para que se vaya entreteniendo, se sugiere inclusive que ponerle ollas, tapas o cocas de plástico de la cocina que no tengan elementos cortantes o filantes para que se sientan involucrados en la tarea.   Si el niño es mayor podemos involucrarlo en la tarea de ayudar a cocinar, separados del fuego y los elementos cortantes, haciendo actividades que no generen riesgo; por ejemplo, amasar, separar, desmechar, armar etc. y si el niño es mayor de 7 años, y su habilidad se lo permite, siempre bajo supervisión del adulto, se le enseña a hacer tareas más elaboradas, siempre y cuando no se expongan a riesgos innecesarios.

Muchos chicos y chicas disfrutan el tiempo de la preparación de la comida y de paso es una gran oportunidad de hacer algo entretenido y a la vez fortalecer la motricidad fina de una manera lúdica donde los niños y niñas disfrutan enormemente. Para otros, inclusive, se convierte en una buena manera de dirigir su actividad ocupacional.