CON UNA BUENA ALIMENTACIÓN

ESTAREMOS MÁS SANOS

Y SEREMOS MÁS FELICES

El estado de ánimo, manejo del estrés y preocupaciones por las circunstancias adicionales que ha traído la pandemia tiene relación directa con los patrones de alimentación y la calidad de los alimentos que ingerimos.

En momentos como el que vivimos actualmente cobra mayor importancia la calidad de nuestra alimentación, ¨somos lo que comemos¨, esta frase de cajón tan conocida por muchos esta incompleta, somos lo que comemos digerimos y absorbemos, todo el sistema digestivo esta involucrado y afecta el rendimiento energético del cuerpo y su funcionamiento pero más que eso las emociones. Las emociones afectan al cuerpo en su totalidad. ¡No son algo que flota alrededor de nuestras cabezas! Las emociones se activan mediante diversos sistemas en nuestro cuerpo que interactúan con el cerebro. Nuestros pensamientos y comportamientos, e incluso el hambre, se componen de sustancias bioquímicas que son las que le dan forma a lo que sentimos, como al estado de ánimo.
Es por ello que cualquier desequilibrio de las mismas puede afectar al estado que estamos experimentando. Debe existir un equilibrio entre las sustancias bioquímicas para que nuestras células cerebrales puedan comunicarse entre sí con eficacia.

Aproximadamente un tercio de la población admite comer para autorregular el estado de ánimo. Pero, probablemente, el número podría ser mayor, porque mucha gente no presta atención a su estado de ánimo al escoger sus comidas. El concepto clave es reconocerlo.

Muchas personas se sorprenden cuando ven cómo su estado de ánimo y sus emociones se ven afectados por el tipo de alimentos del que disponen en cada momento. Lo normal es que no pensemos en ello.

Varios estudios sobre la «comida emocional» se basan en analizar cómo lo que comemos se refleja en emociones específicas. El estado de ánimo afecta a nuestro deseo de comer y las investigaciones demostraron que un estado de ánimo negativo, lo que solemos conocer como estado de mal humor, a menudo se produce por una dieta que no cumple con los requerimientos nutricionales del cuerpo en determinado momento. Por ejemplo saltarnos una comida o comer de camino o no incluir todos los nutrientes necesarios en la proporción adecuada. A su vez, los estados de ánimo negativos están asociados con niveles bajos de energía.

Por eso, se busca compensar los estados de ánimo negativos con la comida: porque ésta nos proporciona placer y nos hace sentirnos mejor a corto plazo. Cuando equilibramos nuestros niveles de energía, liberamos tensiones, y esto queda registrado en el cerebro.

Así, cuando nos encontremos con estados de ánimos negativos, el cerebro recordará que la comida nos ayudó a compensar ese estado el ánimo en el pasado, y pensaremos en comida de manera automática, esto se debe al sistema de recompensas que tenemos en el cerebro, este sistema nos lleva a buscar de nuevo todo lo que nos produce placer o gratificación y de esta manera entramos en un circulo que nos hace buscar siempre alimentos altamente apetecibles como los que la industria alimentaria nos ofrece a los cuales a través de estudios ellos han descubierto que adicionándole unas  sustancias que estimulan ese sistema de recompensa nos harán adictos a ellos o buscarlos en situaciones de estrés emocional o físico.

De esta manera estamos creando patrones alimentarios inadecuados y sin un balance de nutrientes que nos haga sentir bien y peor aún, nuestros hijos aprenderán estos patrones por efecto de las neuronas espejo las cuales hacen que los individuos repitan las conductas que ven, en los niños esto es aún más determinante ya que se está creando un sistema de cableado de aprendizajes significativos que van a determinar sus conductos futuras, aprendidas de los modelos que tienen en sus primeros años, así que nuestros hábitos inadecuados no solo nos afectan a nosotros sino a nuestros hijos.

Una alimentación limpia, natural y balanceada hará que enfrentemos de una manera más positiva las presiones y tensiones que trae este nuevo orden mundial, que nos acomodemos a un estilo de vida diferente sin derrumbarnos agobiados de angustia.

Los invitó a reflexionar en sus hábitos durante este tiempo y que sea el comienzo de una nueva relación con la comida de forma que se convierta en nuestro aliado y no en nuestro enemigo.

¿Que estas haciendo para cuidarte y cuidar a tus seres queridos?

Recuerda incluir en tu alimentación muchos vegetales de diferentes colores.

Tip: una forma práctica para hacer que los pequeños y los no tan pequeños, que no son amantes a los vegetales, es hacer cremas y sopas, allí se pueden camuflar todos los que quieran, eso si no sobrecocinarlos.

Evita todos los productos procesados en especial con azúcares refinados y colorantes, estos producen una reacción en el cuerpo que no percibes pero esta sucediendo y  que debilita tu sistema inmune y en este momento lo necesitamos muy fuerte.

¿Que tal cocinar con los hijos

y hacerlos participes de toda una aventura

preparando sus recetas favoritas?